El hombre
animal de costumbres,
se pierde
entre las selvas
de estas
ciudades
de cemento.
No se esconde,
al contrario,
no quiere ser
carroña
para Gallinazos,
por eso
va hacia donde
lo llevan sus pies,
mas sangran estos
de tanto caminar, de tanto
mezclarse
con el lodo,
las piedras,
los vidrios;
ha perdido
los recuerdos
de su
tierra.
El hombre
ya no es
un súper hombre,
ha quedado muerto,
Dios ha muerto,
los filósofos
de igual modo
como aquel
que mataron
por negligencia
conceptual murieron,
los filósofos
han muerto para
el mundo,
solo
quedan sus palabras
que
lentamente
se las va
llevando
la marea
de la tarde
inclemente.
Samuel S.B.

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